miércoles, 8 de octubre de 2008

LLegó el salvavidas

Hace unos días muchos chinos se preguntaban que si los países capitalistas están tomando medidas para salvar el mercado y proteger a los inversores, ¿por qué el gobierno chino no hacía lo mismo?

Hacia la quincena de septiembre, las Bolsas de Shanghai y Shenzhen, en la parte continental de China, acumularon una pérdida superior al 70% en comparación con el punto máximo alcanzado en octubre del año pasado. El índice Compuesto de Shanghai había caído hasta los mil 800 puntos.

Y por si fuera poco, desde diciembre se borraron del mapa cerca de 3 billones de dólares de la capitalización de estas bolsas.

Los inversores esperaron ansiosamente que el gobierno extienda una mano a las bolsas con ocasión de las Olimpiadas, pero la ayuda llegaría después de las citas deportivas.

El desplome de gigantes financieros en Estados Unidos y la actuación de diversos bancos centrales, animó a las autoridades chinas a tomar cartas en el asunto, y evitar un desbarajuste aún peor de sus bolsas.

El gobierno chino finalmente salió al rescate de sus mercados de valores a través de medidas que recortan los costos de inversión bursátil y definen dos ejes para la reactivación de las bolsas de valores: los bancos y otras empresas estatales.

En primer lugar, para avivar el interés bursátil, se eliminó el impuesto sobre las transacciones de compra de valores a partir del viernes 19 de septiembre. Sin embargo, queda en pie la tasa de 0.1% aplicable a las ventas de acciones.

Segundo, se autorizó a la agencia de inversión estatal Huijin Central a adquirir más acciones del Banco Industrial y Comercial de China, el Banco de China y el Banco de Construcción de China, en el mercado secundario.

El gobierno decide aumentar el número de sus acciones en determinados bancos para garantizar su participación mayoritaria en estas entidades y estimular el precio de estos títulos.

Y no les falta razón, porque las acciones bancarias representan más del 25% del índice Compuesto de Shanghai, por lo que de su desempeño depende en buena cuenta que el mercado logre levantar cabeza y sostenerla por algún tiempo.

Cabe precisar que la agencia Huijin Central pertenece a la Corporación de Inversión de China, la cual fue establecida hace un año para administrar reservas de divisas por 200 mil millones de dólares, parte del cuantioso fondo de patrimonio soberano de China. Huijin Central tiene acceso a casi dos tercios de los activos de esta corporación.

Y tercero, la Comisión de Regulación de Valores informó a través de su página web, que proyecta dejar sin efecto una norma que obliga a las compañías estatales en bolsa a obtener la aprobación oficial antes de efectuar la recompra de sus acciones en el mercado abierto.

Así, las empresas estatales son las llamadas a ser la fuerza impulsora y a la vez estabilizadora del mercado. En tal sentido se les exhorta a aumentar sus participaciones en sus holdings y a la recompra de sus acciones.

De paso, analistas chinos apuntan que usar el dinero del gobierno para la compra de acciones en el mercado, podría reducir el riesgo de fuga de capital.

Esta decisión ha tenido un gran impacto psicológico en el ánimo inversor, ya que es una clara señal de que el gobierno intenta estimular los mercados de valores locales.

Por primera vez en los casi 18 años de las bolsas de valores chinas, las autoridades anuncian abiertamente que una agencia del gobierno central comprará acciones para respaldar el mercado.

La bolsa reaccionó con euforia a la medida. En las dos sesiones posteriores a la noticia, acumuló un repunte de casi 18%.

Y entre el 19 – día que entraron en vigor las medidas- y 26 de septiembre, el último día de operaciones antes de la semana de vacaciones oficiales, el índice referencial sumó casi 11%.

Al esperar que el mercado de valores caiga a valores mínimos, las autoridades han maximizado las posibilidades de éxito en su intervención. Otro asunto es si este repunte será sostenible en el tiempo.

Sin embargo, es ¿una decisión acertada? Las opiniones al respecto están divididas.

Analistas chinos consideran que era indispensable que las autoridades intervengan de una manera decisiva para rescatar los mercados de valores, ya que su situación tarde o temprano causaría estragos en la economía nacional.

Las bolsas de Shanghai y Shenzhen han estado en caída libre durante los últimos seis meses, ubicándose ya entre los mercados bursátiles de peor desempeño en este año.

No obstante, a pesar de las cuantiosas pérdidas causadas a inversores particulares, el desplome del mercado solo ha tenido un impacto limitado en la economía, la cual sigue creciendo a un ritmo de dos dígitos.

Hasta el momento las instituciones financieras de la parte continental han encarado bastante bien la crisis, mucho mejor que sus pares occidentales. Los precios de sus acciones se han hundido pero sus reportes financieros siguen mostrando solidez.

Además en una economía de mercado, la intervención en los mercados de valores queda fuera de discusión. En esta línea de ideas, si los inversores chinos asumieron un riesgo que no eran capaces de manejar, deberían pagar las consecuencias de su decisión, así funciona el mercado.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que las bolsas de valores chinas aún están en proceso de reforma y desarrollo, y que su capacidad de aquilatar el riesgo es muy elemental. Si últimamente hasta mercados desarrollados han demostrado tener deficiencias, qué se puede esperar de las inexpertas bolsas chinas.

El problema ahora es que los inversores de la parte continental esperan más medidas de este tipo y asumen, para bien o para mal, que las autoridades en cierta medida se han obligado a garantizar que el índice compuesto de Shanghai no caiga bajo los 2 mil puntos. Y de otro lado, queda claro que esta intervención del gobierno no soluciona los problemas de fondo de las bolsas locales

No hay que perder de vista el contexto internacional. Especialistas comentan que además de la ralentización de la economía nacional, la crisis financiera y la inflación en Estados Unidos- una posible consecuencia de su masivo rescate financiero- tendrán gran influencia en la recuperación de las bolsas chinas.

Los mercados chinos ya están mostrando su vulnerabilidad ante la crisis crediticia global.

Al iniciar esta semana las bolsas locales vivieron un lunes negro, en sintonía con los mercados del resto del mundo.

Y esto se produjo a pesar de que el gobierno informó que tiene en mente seguir aplicando más medidas de incentivo al mercado, tales como la venta al descubierto de valores y las operaciones de compra de acciones con capital no propio.

¿Acaso sin la intervención oficial, el desplome de las bolsas no habría sido peor?

jueves, 18 de septiembre de 2008

Reforma rural en China


China tiene pocas tierras de cultivo, una población enorme por abastecer y demasiados campesinos.

El gigante asiático alimenta a más del 20% de la población mundial utilizando el 6% de las tierras cultivables del mundo. De las cuales solo el 28% son consideradas muy productivas.

Además China tiene más de 700 millones de campesinos.

Este difícil reto ha sido asumido mediante un sistema de distribución según el cual el gobierno chino es el propietario de todas las tierras y los campesinos tienen contratos de uso de las mismas hasta por 30 años.

Con el inicio de la política de reforma y apertura en China, se puso en práctica este sistema de responsabilidad contractual familiar, por el cual las tierras pasaron a manos de las familias individuales. La propiedad de la tierra siguió en manos del Estado y su distribución a cargo de la comunidad.

Las familias recibían el derecho de usufructo de las tierras según el número de personas por alimentar.

Sin embargo, con el devenir del tiempo, una serie de factores han llevado al gobierno chino a tomar la decisión de poner en marcha una reforma rural que entre otras medidas, amplía los derechos de disposición de las tierras por parte de los campesinos. Los motivos son varios.

El nuevo motor del crecimiento

La crisis financiera global y la ralentización de la economía china han sido para muchos el factor detonante de esta reforma. La adversa coyuntura mundial ha enfatizado la necesidad de acelerar la reforma rural.

Se prevé que las exportaciones chinas caerán drásticamente como resultado de la contracción económica mundial. Frente a lo cual las autoridades buscan estimular el consumo interno para así compensar el enfriamiento de uno de los principales motores del crecimiento económico chino.

El desarrollo del consumo en las ciudades chinas marcha sobre ruedas, pero aún no es suficiente. La clave está en hacer crecer el consumo en las zonas rurales del país, donde viven dos tercios de la población nacional, unos 750 millones de personas.

El potencial de crecimiento del consumo en el campo es vasto, pero el problema es el nivel de ingresos de los campesinos.

El ingreso promedio en las ciudades es 3.3 veces mayor que el del campo, por ello el gobierno ha establecido como meta duplicar los ingresos del campesinado hacia 2020.

Las reformas de Deng Xiaoping a inicios de los 80 duplicaron los ingresos de los campesinos en solo cuatro años, pero más tarde la creación de un mercado inmobiliario urbano se convirtió en una enorme fuente de riqueza en las ciudades, lo que acentuó la brecha de ingresos entre campesinos y habitantes urbanos.

Y justamente, una herramienta de gran utilidad para aumentar la capacidad adquisitiva de los habitantes rurales es otorgarles más libertad para disponer de sus derechos sobre las tierras, para lo cual es necesaria una reforma rural.

Por otro lado, aumentar la productividad agrícola es indispensable por dos motivos importantes.

La demanda de alimentos en las ciudades es imparable. Si bien los campesinos chinos producen casi 50% más granos que en los años 80, este nivel no es suficiente para abastecer los cada vez más altos requerimientos alimenticios de las zonas urbanas.

Además China busca la autosuficiencia en la producción de granos, asunto crucial dada las alzas en los precios mundiales de los alimentos.

Y por último, el factor social. El proceso de urbanización ha restado tierras al agro, las que son expropiadas a los campesinos a cambio de poco o nada.

Y lo que es peor, buena parte del dinero de las indemnizaciones va a parar a manos de funcionarios corruptos. Asunto que ha provocado una gran ola de protestas en los últimos años y amenazando seriamente la estabilidad social.

¿En qué consiste la reforma?

Se otorgan más derechos de disposición a los campesinos, pero manteniendo la propiedad pública de la tierra.

Ahora los campesinos podrán alquilar, subarrendar y transferir los derechos de uso de la tierra y además usarlos como garantía para solicitar créditos. En otras palabras podrán capitalizar la tierra que contrataron del Estado.

En cualquier caso, la reforma no cambia la naturaleza de la propiedad colectiva de la tierra ni el uso de la misma.

Además, para asegurar el suministro nacional de alimentos, las autoridades mantendrán un mínimo de 120 millones de hectáreas de tierra destinada a la agricultura.

Objetivos

La transferencia de derechos de uso sobre la tierra permitirá la formación de granjas más grandes y eficientes.

La solución propuesta consiste en pasar de un sistema basado en familias que explotan sus pequeñas tierras de manera individual a uno en el que la tierra es trabajada a gran escala

Se espera que un cambio en la gestión y explotación de las tierras, aumente la productividad agrícola.

No obstante, el fin primordial de esta reforma es reducir las desigualdades entre el ámbito rural y el urbano. El gobierno espera estimular el desarrollo de las zonas rurales y con ello los ingresos de los campesinos.

Otro propósito sería paliar una fuente de descontento social: el abuso en la expropiación de tierras por parte de autoridades locales.

Varios analistas califican a esta reforma como tímida e insuficiente.

Al respecto habría que anotar que su carácter gradualista deriva de que la tierra en China no solo es un medio de producción sino también de supervivencia.

La mitad de los campesinos chinos cultivan principalmente para comer. El 70% de los campesinos solo puede producir un pequeño excedente para comercializar.

Asimismo, los servicios de asistencia social en el campo son escasos por lo que para muchos campesinos, la tierra es todo lo que tienen para su subsistencia.

En tal sentido es importante que los cambios vayan de la mano con una red de seguridad social y atención médica que incluya a los campesinos.

En buena cuenta esta reforma forma parte de un plan de desarrollo rural integral, que esperemos por fin logre asimilar el estatus social y político de los campesinos al de sus compatriotas en las ciudades.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Estrategia tributaria china

China ha adoptado una medida impositiva estratégica, dirigida en primer lugar a reducir la contaminación del aire, pero que además tendrá otras consecuencias favorables para la industria local.

El gigante asiático incrementó, a partir del 1 de septiembre, el impuesto al consumo sobre los vehículos de pasajeros de alta cilindrada y recortó la tasa de los ejemplares más pequeños y que generan menos contaminación.

El cambio es el siguiente:

CAPACIDAD DEL MOTOR

TASA ANTERIOR

TASA

NUEVA

Menos de 1 litro

3%

1%

Entre 3 y 4 litros

15%

25%

Más de 4 litros

20%

40%

En principio, esta decisión cobra especial relevancia debido a que el mercado de automóviles de China es el segundo más importante a nivel mundial y tiene un potencial altamente prometedor.

Para situarnos en contexto, veamos algunos rasgos destacados del mercado de automoción en China.

La cantidad de vehículos de propiedad privada en China ha ido aumentando a un rango de 20% anual, según fuentes oficiales.

Es más, se calcula que China tiene alrededor de 100 millones de hogares con posibilidad de adquirir un auto, pero hasta el momento solo el 20% cuenta con uno.

A diferencia de lo que ocurre en otros países, las ventas de autos en China aumentaron casi 19% en los primeros seis meses del año. Si bien es cierto que el ritmo de crecimiento reportado en julio es el más bajo en 2 años.

Sin embargo, la estructura de la venta de automóviles en el país, no va en la dirección deseada. Y según algunos analistas esta es una de las razones del alza en la tasa.

Las ventas de vehículos de gran tamaño y alto consumo energético están creciendo más rápido que las de unidades pequeñas.

Fabricantes extranjeros informan que los autos con motores de 4 litros o más reportaron un crecimiento récord de 26% en ventas en el primer semestre de 2008, mientras que aquellos con un motor de 3 litros se vendieron 50% más en el mismo periodo.

Y según la Asociación de Automóviles de China, los autos con motores de entre 3 y 4 litros figuraron entre los preferidos del año pasado. Sus ventas se incrementaron nada menos que 6 veces, totalizando más de 12 mil unidades.

Asimismo, las ventas de los vehículos utilitarios deportivos (SUVs) crecieron 79% en el primer semestre, representando casi la mitad del total de las importaciones.

Sin embargo, es importante precisar que el comprador promedio en China sigue prefiriendo automóviles con motores de entre 1.5 y 2.5, sobre los cuales el impuesto no ha variado.

Ahora volvamos al ámbito de aplicación de las nuevas tasas.

Los especialistas coinciden en que el más fuerte impacto de la medida recaerá en los fabricantes de autos de la Unión Europea y Japón, en tanto los autos de lujo – y de alta cilindrada- provienen principalmente de estas dos regiones, como es el caso de Daimler AG’s, Mercedes Benz, BMW AG’s y Audi.

Tras la aplicación del impuesto, el precio de importación de los autos con motores con una capacidad de 3 a 4 litros, aumentaría en 13% y en el caso de más de 4 litros se estima que el incremento en el precio final será de un 33%.

De otro lado, es posible que el alza no lleve a los ricos a descartar o disminuir la compra de autos grandes, debido a que estos compradores no son especialmente sensibles a las variaciones de precios.

Asimismo, los analistas opinan que la medida tendrá un efecto limitado en la mayoría de los compradores de autos, porque los modelos que prefieren la gran mayoría de los chinos no están dentro del ámbito de aplicación del incremento impositivo.

Del total de autos de fabricación local vendidos en China cada año, solo 50 mil tienen motores de 3 litros o más, lo que supone menos del 1% del promedio de 6 millones de unidades proyectadas para este año.

Se estima que casi un 90% del mercado chino está compuesto por autos de entre 1 y 2.5 litros.

Por tal motivo, hay quienes consideran que la decisión de elevar el impuesto es meramente simbólica, y busca despertar la conciencia pública sobre el uso eficiente de energía, ya que los gustos de los chinos, de la mano de su capacidad adquisitiva están cambiando, como lo demuestra el crecimiento en las ventas de autos de lujo.

Aunque con certeza el objetivo principal de la nueva tasa es alentar el consumo energético eficiente y con el tiempo mejorar la calidad del aire, algunos críticos han puesto al descubierto otro interesante matiz de la medida. Una utilidad de corto plazo.

Desde inicios de 2005, China aplicó un arancel de 25% sobre auto partes importadas, si las piezas representaban más del 50% del valor del vehículo. Los autos nuevos importados también pagaban la misma tasa.

Este sistema buscaba incentivar a los fabricantes extranjeros a utilizar más productos locales y reducir así las importaciones.

Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea reclamaron ante a OMC, porque consideran que este arancel infringe las normas del organismo, y la OMC les dio la razón en julio, con lo que este camino para frenar las importaciones quedó bloqueada por el momento.

Alrededor de mes después el país asiático dispuso, según la medida bajo comentario, un drástico aumento de las tasas aplicables a los vehículos con motores de alta cilindrada. Y bingo! como se comentó, la mayoría de estos automóviles son de fabricación extranjera.

Así, con el incremento del impuesto China mató varios pájaros de un tiro. Recortará el elevado flujo de importaciones de vehículos, al tiempo que contribuye a disminuir el consumo de combustible y mejorar el medio ambiente. Y de paso la modificación normativa beneficiará a los fabricantes chinos de automóviles, ya que estos apuntan a producir vehículos con motores de menos de 2.5 litros.