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viernes, 18 de marzo de 2011

Reforma del impuesto sobre la renta personal


Reducir la brecha de riqueza en China es una tarea primordial del nuevo plan quinquenal.

En tal sentido, el gobierno chino alista una serie de medidas para reajustar la distribución de riqueza, entre ellas una reforma del impuesto sobre la renta personal.

Esa será, según indicó Wen Jiabao, durante su reciente sesión de chat con internautas chinos, la primera acción concreta del gobierno a favor del pueblo.

¿En qué consiste la propuesta?

Las medidas planteadas consisten en elevar el tramo inafecto al pago del impuesto a las rentas del trabajo y reducir el número de los segmentos para el cálculo del impuesto.

El más reciente incremento en el umbral del impuesto sobre la renta personal se dio en marzo de 2008 y elevó tal límite de 1600 a 2 mil yuanes (303 USD). Ahora se espera situarlo en 3 mil yuanes (460 USD), con lo cual un 20% de los empleados del país estarían exentos del pago del impuesto.

Además se plantea disminuir de 9 a 6 el número de los tramos para el cálculo del impuesto y ampliar su rango, y así aliviar la presión sobre los que reciben ingresos de nivel medio y bajo. China cuenta con un sistema de impuesto a la renta personal progresivo.

¿Qué peso tiene el impuesto a la renta personal en China?

Los ingresos individuales han crecido rápidamente en China pero no así la recaudación tributaria por impuesto a la renta personal.

Según Sinosight, el impuesto sobre la renta personal supone apenas un 4.7% del total de la recaudación, un nivel muy bajo si se le compara con Estados Unidos, 34.7%, y con el promedio de los países de la OECD, 24.6%.

Asimismo, la disparidad entre ricos y pobres en el país también se refleja en el ámbito tributario.

¿Quiénes son los que más pagan impuestos?

Actualmente, los grupos de menores ingresos son los que asumen la mayor parte de la carga tributaria. Más del 65% del total recaudado por impuesto a la renta personal, es pagado por quienes perciben salarios de rango medio y bajo.

En Singapur, los ciudadanos con mayores ingresos y que representan un 20% de la población, contribuyen con un 93% de la recaudación por impuesto sobre la renta personal. Es decir, que quienes asumen este impuesto son básicamente los ricos.

Aunque el PIB per cápita de China es aún bajo, al parecer el problema de fondo es la falta de eficiencia en la administración de la creciente población de altos ingresos.

Solo 50 millones de ciudadanos pagan impuestos en China, es decir un 3.8% de la población. De ellos, únicamente 2.4 millones de ciudadanos de altos ingresos han declarado que perciben más del 120 mil yuanes al año (18.182 USD). Esta cifra supone menos del 5% del total de contribuyentes afectos al impuesto sobre la renta personal.

¿Por qué en la práctica la carga tributaria de los ricos en China no es la debida?

Si bien la tasa más alta del impuesto a la renta personal es 45%, en el caso de las empresas se sitúa en 25%, por lo que los ricos establecen compañías y declaran como gastos empresariales las sumas de dinero que destinan al consumo personal.

Además, son pocos los que pagan impuestos. La evasión tributaria está presente no solo en las clases adineradas, sino que se trata casi de una práctica cultural.

De otro lado, los salarios, la principal base imponible de este tipo de impuesto, solo representa una parte insignificante de los ingresos de la gente más adinerada. Por ejemplo, los propietarios de negocios por lo general se adjudican salarios bajos, sus principales ganancias provienen de dividendos y apreciaciones de activos.

¿Esta medida es suficiente?

A pesar que la reforma es bienvenida, se teme que su utilidad para la reducción de la brecha de riqueza sea limitada.

Elevar el umbral del impuesto va en la dirección correcta para reducir la brecha de riqueza en China, pero es necesario además dar forma a un sistema tributario más consistente y justo para todos.

Especialistas sugieren que los umbrales de afectación y las tasas del impuesto sean ajustadas de acuerdo a la inflación y el tipo de cambio, se haga uso de herramientas como los impuestos sobre sucesiones y donaciones y se grave más el consumo de lujo.

La idea es lograr que quienes más tienen, paguen más impuestos, pero la dificultad está en llegar a gravar de manera efectiva tales ingresos.
Asimismo, mientras no se amplíe la base tributaria, siempre serán los mismos los que tengan que pagar más.

Por lo pronto, se comenta que el gobierno ya tiene en la mira a los individuos de más altos ingresos y apunta a fortalecer la recaudación derivada de las transferencias de propiedad, intereses, dividendos, regalías, etc.

Así como la proveniente de los ingresos de los extranjeros a través del establecimiento de una red entre la administración tributaria, bancos y la oficina de inmigración, lo que permitirá un mejor acceso a la información sobre salarios.

miércoles, 8 de octubre de 2008

LLegó el salvavidas

Hace unos días muchos chinos se preguntaban que si los países capitalistas están tomando medidas para salvar el mercado y proteger a los inversores, ¿por qué el gobierno chino no hacía lo mismo?

Hacia la quincena de septiembre, las Bolsas de Shanghai y Shenzhen, en la parte continental de China, acumularon una pérdida superior al 70% en comparación con el punto máximo alcanzado en octubre del año pasado. El índice Compuesto de Shanghai había caído hasta los mil 800 puntos.

Y por si fuera poco, desde diciembre se borraron del mapa cerca de 3 billones de dólares de la capitalización de estas bolsas.

Los inversores esperaron ansiosamente que el gobierno extienda una mano a las bolsas con ocasión de las Olimpiadas, pero la ayuda llegaría después de las citas deportivas.

El desplome de gigantes financieros en Estados Unidos y la actuación de diversos bancos centrales, animó a las autoridades chinas a tomar cartas en el asunto, y evitar un desbarajuste aún peor de sus bolsas.

El gobierno chino finalmente salió al rescate de sus mercados de valores a través de medidas que recortan los costos de inversión bursátil y definen dos ejes para la reactivación de las bolsas de valores: los bancos y otras empresas estatales.

En primer lugar, para avivar el interés bursátil, se eliminó el impuesto sobre las transacciones de compra de valores a partir del viernes 19 de septiembre. Sin embargo, queda en pie la tasa de 0.1% aplicable a las ventas de acciones.

Segundo, se autorizó a la agencia de inversión estatal Huijin Central a adquirir más acciones del Banco Industrial y Comercial de China, el Banco de China y el Banco de Construcción de China, en el mercado secundario.

El gobierno decide aumentar el número de sus acciones en determinados bancos para garantizar su participación mayoritaria en estas entidades y estimular el precio de estos títulos.

Y no les falta razón, porque las acciones bancarias representan más del 25% del índice Compuesto de Shanghai, por lo que de su desempeño depende en buena cuenta que el mercado logre levantar cabeza y sostenerla por algún tiempo.

Cabe precisar que la agencia Huijin Central pertenece a la Corporación de Inversión de China, la cual fue establecida hace un año para administrar reservas de divisas por 200 mil millones de dólares, parte del cuantioso fondo de patrimonio soberano de China. Huijin Central tiene acceso a casi dos tercios de los activos de esta corporación.

Y tercero, la Comisión de Regulación de Valores informó a través de su página web, que proyecta dejar sin efecto una norma que obliga a las compañías estatales en bolsa a obtener la aprobación oficial antes de efectuar la recompra de sus acciones en el mercado abierto.

Así, las empresas estatales son las llamadas a ser la fuerza impulsora y a la vez estabilizadora del mercado. En tal sentido se les exhorta a aumentar sus participaciones en sus holdings y a la recompra de sus acciones.

De paso, analistas chinos apuntan que usar el dinero del gobierno para la compra de acciones en el mercado, podría reducir el riesgo de fuga de capital.

Esta decisión ha tenido un gran impacto psicológico en el ánimo inversor, ya que es una clara señal de que el gobierno intenta estimular los mercados de valores locales.

Por primera vez en los casi 18 años de las bolsas de valores chinas, las autoridades anuncian abiertamente que una agencia del gobierno central comprará acciones para respaldar el mercado.

La bolsa reaccionó con euforia a la medida. En las dos sesiones posteriores a la noticia, acumuló un repunte de casi 18%.

Y entre el 19 – día que entraron en vigor las medidas- y 26 de septiembre, el último día de operaciones antes de la semana de vacaciones oficiales, el índice referencial sumó casi 11%.

Al esperar que el mercado de valores caiga a valores mínimos, las autoridades han maximizado las posibilidades de éxito en su intervención. Otro asunto es si este repunte será sostenible en el tiempo.

Sin embargo, es ¿una decisión acertada? Las opiniones al respecto están divididas.

Analistas chinos consideran que era indispensable que las autoridades intervengan de una manera decisiva para rescatar los mercados de valores, ya que su situación tarde o temprano causaría estragos en la economía nacional.

Las bolsas de Shanghai y Shenzhen han estado en caída libre durante los últimos seis meses, ubicándose ya entre los mercados bursátiles de peor desempeño en este año.

No obstante, a pesar de las cuantiosas pérdidas causadas a inversores particulares, el desplome del mercado solo ha tenido un impacto limitado en la economía, la cual sigue creciendo a un ritmo de dos dígitos.

Hasta el momento las instituciones financieras de la parte continental han encarado bastante bien la crisis, mucho mejor que sus pares occidentales. Los precios de sus acciones se han hundido pero sus reportes financieros siguen mostrando solidez.

Además en una economía de mercado, la intervención en los mercados de valores queda fuera de discusión. En esta línea de ideas, si los inversores chinos asumieron un riesgo que no eran capaces de manejar, deberían pagar las consecuencias de su decisión, así funciona el mercado.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que las bolsas de valores chinas aún están en proceso de reforma y desarrollo, y que su capacidad de aquilatar el riesgo es muy elemental. Si últimamente hasta mercados desarrollados han demostrado tener deficiencias, qué se puede esperar de las inexpertas bolsas chinas.

El problema ahora es que los inversores de la parte continental esperan más medidas de este tipo y asumen, para bien o para mal, que las autoridades en cierta medida se han obligado a garantizar que el índice compuesto de Shanghai no caiga bajo los 2 mil puntos. Y de otro lado, queda claro que esta intervención del gobierno no soluciona los problemas de fondo de las bolsas locales

No hay que perder de vista el contexto internacional. Especialistas comentan que además de la ralentización de la economía nacional, la crisis financiera y la inflación en Estados Unidos- una posible consecuencia de su masivo rescate financiero- tendrán gran influencia en la recuperación de las bolsas chinas.

Los mercados chinos ya están mostrando su vulnerabilidad ante la crisis crediticia global.

Al iniciar esta semana las bolsas locales vivieron un lunes negro, en sintonía con los mercados del resto del mundo.

Y esto se produjo a pesar de que el gobierno informó que tiene en mente seguir aplicando más medidas de incentivo al mercado, tales como la venta al descubierto de valores y las operaciones de compra de acciones con capital no propio.

¿Acaso sin la intervención oficial, el desplome de las bolsas no habría sido peor?

lunes, 8 de septiembre de 2008

Estrategia tributaria china

China ha adoptado una medida impositiva estratégica, dirigida en primer lugar a reducir la contaminación del aire, pero que además tendrá otras consecuencias favorables para la industria local.

El gigante asiático incrementó, a partir del 1 de septiembre, el impuesto al consumo sobre los vehículos de pasajeros de alta cilindrada y recortó la tasa de los ejemplares más pequeños y que generan menos contaminación.

El cambio es el siguiente:

CAPACIDAD DEL MOTOR

TASA ANTERIOR

TASA

NUEVA

Menos de 1 litro

3%

1%

Entre 3 y 4 litros

15%

25%

Más de 4 litros

20%

40%

En principio, esta decisión cobra especial relevancia debido a que el mercado de automóviles de China es el segundo más importante a nivel mundial y tiene un potencial altamente prometedor.

Para situarnos en contexto, veamos algunos rasgos destacados del mercado de automoción en China.

La cantidad de vehículos de propiedad privada en China ha ido aumentando a un rango de 20% anual, según fuentes oficiales.

Es más, se calcula que China tiene alrededor de 100 millones de hogares con posibilidad de adquirir un auto, pero hasta el momento solo el 20% cuenta con uno.

A diferencia de lo que ocurre en otros países, las ventas de autos en China aumentaron casi 19% en los primeros seis meses del año. Si bien es cierto que el ritmo de crecimiento reportado en julio es el más bajo en 2 años.

Sin embargo, la estructura de la venta de automóviles en el país, no va en la dirección deseada. Y según algunos analistas esta es una de las razones del alza en la tasa.

Las ventas de vehículos de gran tamaño y alto consumo energético están creciendo más rápido que las de unidades pequeñas.

Fabricantes extranjeros informan que los autos con motores de 4 litros o más reportaron un crecimiento récord de 26% en ventas en el primer semestre de 2008, mientras que aquellos con un motor de 3 litros se vendieron 50% más en el mismo periodo.

Y según la Asociación de Automóviles de China, los autos con motores de entre 3 y 4 litros figuraron entre los preferidos del año pasado. Sus ventas se incrementaron nada menos que 6 veces, totalizando más de 12 mil unidades.

Asimismo, las ventas de los vehículos utilitarios deportivos (SUVs) crecieron 79% en el primer semestre, representando casi la mitad del total de las importaciones.

Sin embargo, es importante precisar que el comprador promedio en China sigue prefiriendo automóviles con motores de entre 1.5 y 2.5, sobre los cuales el impuesto no ha variado.

Ahora volvamos al ámbito de aplicación de las nuevas tasas.

Los especialistas coinciden en que el más fuerte impacto de la medida recaerá en los fabricantes de autos de la Unión Europea y Japón, en tanto los autos de lujo – y de alta cilindrada- provienen principalmente de estas dos regiones, como es el caso de Daimler AG’s, Mercedes Benz, BMW AG’s y Audi.

Tras la aplicación del impuesto, el precio de importación de los autos con motores con una capacidad de 3 a 4 litros, aumentaría en 13% y en el caso de más de 4 litros se estima que el incremento en el precio final será de un 33%.

De otro lado, es posible que el alza no lleve a los ricos a descartar o disminuir la compra de autos grandes, debido a que estos compradores no son especialmente sensibles a las variaciones de precios.

Asimismo, los analistas opinan que la medida tendrá un efecto limitado en la mayoría de los compradores de autos, porque los modelos que prefieren la gran mayoría de los chinos no están dentro del ámbito de aplicación del incremento impositivo.

Del total de autos de fabricación local vendidos en China cada año, solo 50 mil tienen motores de 3 litros o más, lo que supone menos del 1% del promedio de 6 millones de unidades proyectadas para este año.

Se estima que casi un 90% del mercado chino está compuesto por autos de entre 1 y 2.5 litros.

Por tal motivo, hay quienes consideran que la decisión de elevar el impuesto es meramente simbólica, y busca despertar la conciencia pública sobre el uso eficiente de energía, ya que los gustos de los chinos, de la mano de su capacidad adquisitiva están cambiando, como lo demuestra el crecimiento en las ventas de autos de lujo.

Aunque con certeza el objetivo principal de la nueva tasa es alentar el consumo energético eficiente y con el tiempo mejorar la calidad del aire, algunos críticos han puesto al descubierto otro interesante matiz de la medida. Una utilidad de corto plazo.

Desde inicios de 2005, China aplicó un arancel de 25% sobre auto partes importadas, si las piezas representaban más del 50% del valor del vehículo. Los autos nuevos importados también pagaban la misma tasa.

Este sistema buscaba incentivar a los fabricantes extranjeros a utilizar más productos locales y reducir así las importaciones.

Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea reclamaron ante a OMC, porque consideran que este arancel infringe las normas del organismo, y la OMC les dio la razón en julio, con lo que este camino para frenar las importaciones quedó bloqueada por el momento.

Alrededor de mes después el país asiático dispuso, según la medida bajo comentario, un drástico aumento de las tasas aplicables a los vehículos con motores de alta cilindrada. Y bingo! como se comentó, la mayoría de estos automóviles son de fabricación extranjera.

Así, con el incremento del impuesto China mató varios pájaros de un tiro. Recortará el elevado flujo de importaciones de vehículos, al tiempo que contribuye a disminuir el consumo de combustible y mejorar el medio ambiente. Y de paso la modificación normativa beneficiará a los fabricantes chinos de automóviles, ya que estos apuntan a producir vehículos con motores de menos de 2.5 litros.